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Operaciones Inadecuadas Realizadas por Empresas Paralelas


Supervisión, control y fiscalización de las operaciones de seguros de los entes del sector asegurador a diferencia de las operaciones de seguros llevadas a cabo por “empresas no vigiladas”.

 

 1.- Introducción

Como punto previo quisiera hacer un alto para referirme a las operaciones de seguros llevadas a cabo por las cooperativas y mutualidades de seguros, denominadas en otras legislaciones como “entidades de seguros solidarios” y las llevadas a cabo por compañías de seguros.

La doctrina  identifica como seguros solidarios, a los siguientes: riesgos agrícolas, coberturas de los accidentes del trabajo y los amparos para en transporte de personas y carga.

Se dice que el asegurador comercial constituye una empresa para obtener beneficios para los dueños de dicha empresa, debemos acotar que algún empresario señalará que también su buscan beneficios para los consumidores de seguros y para el recurso humano; empero sin negar tales señalamientos, entendemos que el objetivo fundamental es producir beneficios para los dueños del paquete accionario, lo contrario iría en contra de uno de los elementos de la noción de empresa, como lo es el elemento “capital” con miras a un fin económico.

Mientras que la cooperativa o mutual de seguros se constituye para prestar adecuada y equitativamente un servicio social.[1]

Con vista a lo anterior podemos afirmar que las cooperativas de seguros no se lucran o no se podrían lucrar con las operaciones de seguros que lleven a cabo como tampoco se lucran o no se podrían lucrar los asociados que son los mismos consumidores de  tales operaciones.

Podríamos decir que las compañías de seguros y las cooperativas y mutualidades, parten de un principio común referido al uso de principios matemáticos y actuariales, que constituyen la base de las operaciones de seguros que llevan a cabo, pero se separan en sus fines y en los nichos de mercados al cual se dirigen.

Las compañías de seguros persiguen un fin de lucro; mientras que las entidades de seguros solidarios persiguen un servicio social; siendo así las cosas, los excedentes que produzcan estas entidades se devuelven en función de los servios prestados a los propios asociados, resaltando el principio de la solidaridad y democratización de los beneficios.

Queremos resaltar que nuestros planteamientos son desde el punto de vista teórico y constituyen la base de cómo deben funcionar las cooperativas y mutuales de seguros, de modo que si en la práctica en nuestro país no es así, es decir, si las cooperativas de seguros, se constituyen para explotar los mismos nichos de mercado que las compañías de seguros y para perseguir un benéfico para los promotores de ellas, independientemente de como se denominen, estimamos le serían aplicables las críticas y observaciones que resulten de esta charla.

No entraremos a analizar los diferentes tipos de sociedades en nuestra legislación ni tampoco los regímenes de constitución y manejo de las mismas en general; tocaremos cada tema en la medida en que hagamos referencia a los requisitos para promover, constituir y operar una empresa de seguros.

En doctrina de derecho de seguros se dice que el Estado tiene un poder de “Policía y Control” de la actividad aseguradora, referido al ejercicio de los derechos de los aseguradores.

La razón fundamental de la intervención del Estado en la actividad aseguradora, radica en que las empresas de seguros manejan importantes capitales provenientes de las primas que cobran a los consumidores de seguros.

La intervención del Estado en la actividad aseguradora va desde la promoción y constitución de las empresas, hasta cada uno de los momentos de su desarrollo e incluso hasta su disolución o liquidación.

El Profesor Hugo Mármol Marquis, señalaba que las etapas de control ejercida por el Estado a través de la Superintendencia de Seguros (Sudeseg) en la actividad aseguradora, radicaba sobre seis (06) aspectos: pólizas y tarifas, contabilidad, publicidad, reservas, garantía a la nación y reaseguro.

Sin pretender controvertir la anterior precisión, sino más bien con el ánimo de ampliarla señalaremos otros aspectos sobre los cuales la Sudeseg ejerce control.

Podríamos decir de manera sencilla que las primas cobradas a los asegurados nos son propiedad de las compañías de seguros, sino que dichas primas deben ser “guardadas”, técnicamente denominamos a este proceso administrar las primas, lo que significa que deben ser reservadas e invertidas en rubros de máxima seguridad y buen rendimiento, para hacer frente a los siniestros que se presenten.

En los seguros de ramos generales, “guardar” esas primas y administrarlas durante el año póliza, se refleja en el balance de la aseguradora mediante una reserva denominada “para riesgos en curso”, una vez vencida cada póliza sin que haya ocurrido siniestro alguno, la porción de la reserva para esa póliza se libera y en ese momento se entiende que la porción de prima “guardada” ha sido ganada por el asegurador.

Obviamente se debe entender que de cada prima cobrada existe una porción de ella que cubre los gastos de administración y los gastos de adquisición (comisiones a la fuerza de venta); de modo que, en principio, la prima que conforma las reservas para riesgos en curso no corresponde al cien por ciento (100%) de la prima cobrada; empero, en la práctica al inicio de cada póliza se guarda toda la prima cobrada y mensualmente se libera la porción correspondiente al mes ya transcurrido.

En los seguros de vida el asunto del manejo de la prima que se “guarda” es igual, lo que cambia en la configuración de la reserva debido a que no siempre la prima es por el año póliza sino que existen casos donde la prima cubre más de un año póliza y ello genera los llamados valores de rescate, es decir, la prima pagada en exceso los primeros años que cubrirá los defectos de prima en los años posteriores, debido a la nivelación que hace la aseguradora para que el asegurado pague siempre la misma prima y pueda continuar cada año con el seguro.

Se debe entender que todo el proceso de manejo de los fondos constituidos por las primas, requiere de la protección del Estado, a los fines que los asegurados no queden desprotegidos, así como los terceros beneficiarios de las coberturas de los seguros de vida.

La anterior justificación abarca un aspecto más amplio que va desde la promoción, constitución y funcionamiento de las aseguradoras, como de la revisión de las pólizas que usan, de la publicidad y de cualquier comunicación que vaya dirigida al público. También se regula la forma de llevar los estados financieros y otras regulaciones en las actuaciones de las compañías de seguros.

2.-Etapa de promoción, constitución y operación de una compañía de seguros.

La Ley de Empresas de Seguros y Reaseguros establece un proceso previo para poder constituir una compañía de seguro y está referido a una etapa que justifique la creación de dicha empresa; esa etapa que se denomina “promoción”, requiere de la presentación de un estudio de factibilidad conjuntamente con una proyección para los próximos años de la empresa, dicha proyección abarca distintos aspectos de la compañía no sólo los presupuestos de primas y gastos sino los referidos a productos, recursos humanos, sistema e inversiones en general.

En esa primera fase los promotores de la compañía de seguros deben probar tanto su experticia en los negocios de los seguros como su solvencia financiera y técnica, y además que cumplen los requisitos previstos en la Ley, referidos básicamente a: adoptar la forma de sociedad anónima, número de accionistas, miembros de la Junta Directiva, capital mínimo y pago del cincuenta por ciento (50%) de éste, garantía a la nación y tener como objeto fundamentar realizar operaciones de seguros.

Debemos hacer un alto para puntualizar algunas cosas.

a.- Constituir una compañía de seguros no es una tarea fácil como si lo es constituir cualquier empresa mercantil que suscriba abiertamente o de manera cautiva pólizas de seguros, se debe hacer la salvedad de las mutualidades y cooperativas de seguros, cuyo régimen es mucho más sencillo que el de una compañía de seguros, quizá se requiera alguna formalidad distinta a la de una sociedad mercantil cualquiera, pero en todo caso estas cooperativas y mutualidades de seguros, estarían permitidas pero con una Ley especial que las regule y un control y fiscalización del Estado a similitud de una aseguradora.

En el caso de la aseguradora además de la contratación de un especialista o de una firma que realice el estudio y respectivo informe de factibilidad, se requiere de la opinión de actuarios, abogados, técnicos y de expertos en operaciones de seguros que puedan, analizar la futura constitución de la aseguradora y de su proyección en los próximos tres o cinco años.

Pero como si fuere poco después de cumplir con todas las exigencias mencionadas, la Superintendencia de Seguros posiblemente consultará al Consejo Nacional de Seguros sobre la viabilidad de una nueva aseguradora y luego oirá la opinión y el visto bueno del Ministerio de Fianzas. De modo que podría resultar que el Organo Fiscalizador niegue la autorización solicitada.

b.- Por otro lado se requiere de un capital mínimo según el ramo o los ramos en los cuales se desee operar, como hemos logrado determinar, muchas de las empresas que otorgan coberturas de seguros, sin ser empresas aseguradoras, suscriben amparos para cosas y personas; de modo que el capital mínimo si fueran compañías de seguros sería de Bs. 700.000.000,oo. Este capital según el literal g) del Articulo 42 de la LESR (1994) debe estar pagado en un cincuenta por ciento (50%), pero si entendemos el alcance del Articulo 190 (disposiciones transitorias), el cual daba un plazo de dos años a las empresas constituidas en 1994 para pagar la diferencia del capital social, para que este estuviera pagado en un cien por ciento (100%), se podría entender que actualmente se requiere que al menos el capital mínimo debe estar pagado en un cien por ciento (100%).

Cualquier empresa mercantil que se dedique a cubrir riesgos de seguros sin ser compañía de seguros, puede constituirse con el capital que desee y pagar no menos del veinticinco por ciento (25%) del capital suscrito según el Código de Comercio; de modo que el rigor es menor y como sabemos en Venezuela no existe una Superintendencia de Sociedades Anónimas como si existe en otros países.

c.-El tema de la garantía a la Nación, es otro requisito económico diferenciador, para en caso de las empresas que estábamos analizando si fueren compañías de seguros deberían constituir la Garantía a la Nación por el equivalente a 3.000 Unidades Tributarias, es decir, por Bs. 74.100.000,oo; monto éste que es adicional a los Bs. 700.000.000,oo de capital.

d.- En esta fase se debe significar también que por ejemplo los directores de una empresa de seguros, tienen que ser al menos cinco y ellos no pueden ser familiares hasta el tercer grado de consanguinidad o segundo de afinidad, como se sabe no existe limitación alguna en el caso de otras empresas, no vigiladas, respecto al numero de directores y sus cualidades, ni siquiera respecto al régimen de administración; de modo que las empresas no vigiladas pueden ser administradas por una sola persona, Gerente, Director o cualquier figura.

En ese mismo sentido el personal ejecutivo de alto nivel en las compañías de seguros, al menos en un cincuenta por ciento (50%), deben ser venezolanos residenciados en el país.

e.- Finalmente en esta primera fase se debe estar pendiente que ni los promotores, ni los directores ni los empleados de la compañía de seguro, podrán ser personas que hayan sido declarados en estado de quiebra o que hayan trabajado para empresas o entes regulados por la Superintendencia de Seguros que hayan sido declarados en quiebra fraudulenta o culposa, como tampoco haber sido directivos de alguno de los entes regulados cuya autorización haya sido revocada por violación de la Ley.

Este aspecto podría sonar grotesco, pero en la práctica podríamos conseguir que algunas de estas empresas no vigiladas, estén siendo administradas, por personas que se encuentran incursas en las causales de inhabilitación previstas en el Artículo 44 de la LESR (1994). Vale decir que cuando se constituye una aseguradora, los directores deben presentar una declaración jurada de no encontrarse incurso en ninguna de las causales previstas en el mencionado artículo.

3.- Del funcionamiento de una empresa de seguros

Además de los capitales mínimos y de la garantía a la nación, existe otro mecanismo por medio del cual la Superintendencia de Seguros, mide la solvencia y solidez de una compañía de seguros, es lo que se denomina Margen del Solvencia, la ley la define como: “…la cantidad de dinero necesaria que permita que las empresas puedan cumplir a cabalidad los compromisos asumidos con los asegurados o con las cedentes, según el caso”.

Mediante este mecanismo es posible que cada año se les exija a los accionistas de una compañía de seguros en pleno crecimiento, que sigan aportando dinero para fortalecer la misma y mejorar el índice del Margen de Solvencia.

En este momento existe un control riguroso de la Superintendencia de Seguros sobre las empresas aseguradoras, en cuanto a sus pólizas, recibos, solicitudes, tarifas, arancel de comisiones, publicidad y de cualquier otro documento que usen en sus operaciones.

Todos los documentos que usen las aseguradoras en sus operaciones y que estén destinado al publico o que se refieran a cualquier producto, tiene que estar aprobado previamente por la Sudeseg y no se le puede hacer modificación de ninguna índole si la previa aprobación.

Cabe mencionar que las tarifas deben ser diseñadas por actuarios independientes debidamente inscritos en el registro que lleva la Sudeseg, lo cual independientemente que estemos o no de acuerdo garantiza que estos funcionarios estén actualizados y que sigan de cerca las regulaciones que al respecto establezca la Sudeseg, como por ejemplo nuevas tablas de mortalidad.

Nada garantiza que las tarifas que usan las empresas no vigiladas se corresponden con la labor o el trabajo serio de actuarios debidamente actualizados.

La anterior puntualización es fundamental, porque en el caso de las compañías de seguros, existe la presunción que las tarifas son adecuadas, en consecuencia, la presunción indica que las primas que cobran son suficiente para hacer frente a los posibles siniestros; si ello no fuere así en la práctica se estaría poniendo en riesgo el derecho de los asegurados a cobrar los siniestros debido a que algunos se quedarían sin cobrar, por una parte, pero en circunstancias más lamentables, si las primas de antemano son insuficientes, las empresas que suscriben las pólizas comenzarían a utilizar todo tipo de excusas para no pagar los siniestros.

He allí uno de los grandes peligros que representan esas empresas no vigiladas, podría estar utilizando tarifas insuficientes, sin que haya ninguna posibilidad de control o fiscalización; obviamente ello redundará en contra de la empresa serias que si están cobrando primas suficientes y pagando adecuadamente los siniestros, debido que al desconocimiento de los consumidores de seguros, reaccionarán igual frente al mercado de seguros sin saber que las “pólizas” que adquirieron no fueron emitidas realmente por una compañía de seguros.

Esta forma de fiscalización se suele llamar “control a priori”, en algunas legislaciones tal control se realiza no antes de efectuarse la operación sino que la Sudeseg tiene facultades para revisar después, lo que suele llamarse “control a posteriori”.

Como se puede observar este marcado seguimiento del Órgano Fiscalizador sobre las operaciones de las aseguradoras, no se da en el caso de esas otras compañías que se dedican a cubrir una promesa mediante el pago de una contraprestación, sin ser aseguradoras legítimas.

Sobre el funcionamiento de la aseguradores, se debe puntualizar:

a.- La fuerza de venta que usa una compañía de seguros, deben ser los productores de seguros debidamente autorizados, salvo su propio personal, es decir, los Agentes, Corredores o Sociedades de Corretaje de Seguros.

Estas personas tienen una responsabilidad profesional frente a los consumidores de pólizas y la Sudeseg los vigila y controla; de modo que para poder vender pólizas deben cumplir también ciertos requisitos de entrada y permanencia, los cuales garantizan la profesionalización de la intermediación de seguros.

Por lo general este tipo de vendedores debe entenderse que se dedican de forma exclusiva a la venta de seguros (sociedades de corretaje); de modo que si están realizando venta de seguros que no son suscritos por compañías de seguros, pudiéramos entender que están violando de alguna manera la Ley.

Este asunto podría ser delicado, algunos clientes confían plenamente en su productor de seguros, en ese sentido muchas veces no preguntan que aseguradoras los ampara sino que se refieren a su productor, como si él fuere la aseguradora.

La manera de medir la eficiencia de una aseguradora, tal vez radica en la prontitud de la emisión de las pólizas y en el oportuno pago de los siniestros.

Imaginemos como se sentiría un cliente cuando le niegan un siniestro y se entera que la empresa que lo respalda no es realmente una compañía de seguros y que no puede ir a la Superintendencia de Seguros a realizar reclamo alguno y que además no tiene ningún ente del Estado que le sirva de guía o ante quien pueda interponer la queja, sino que tiene que dirigirse directamente a los Tribunales.

Por otra parte los productores de seguros que ingenuamente intermedian para empresas no vigiladas, o que lo hacen sin medir realmente los riesgos, quedarían también desprotegidos, porque en el área de seguros debidamente protegidos los mecanismos de actuación y de reclamo frente a las aseguradoras, debido a que las comisiones por las ventas de seguros están debidamente establecidas en los aranceles de comisiones aprobados pro la Sudeseg, cosa que no ocurre en el caso de estas empresas no vigiladas.

Estos mecanismos de protección y regulación le dan transparencia y seguridad a los distintos entes que intervienen en el mercado asegurador, cosa que no existe en este momento para las otras empresas que suscriben pólizas de seguros sin ser compañías de seguros, en este caso si nos estamos refiriendo tanto a las empresas que hemos denominado no vigiladas como a las cooperativas y mutualidades de seguros.

b.- La forma en que las aseguradoras llevan su contabilidad va mas allá de lo establecido en el Código de comercio y en los principios de contabilidad generalmente aceptados, ésta tiene que llevarse según lo establece el Código de cuentas de la Sudeseg, el cual por lo demás en bien conservador.

Citemos un caso a modo de ejemplo, para visualizar las marcadísimas diferencias entre la contabilidad de una empresa no vigilada y una compañía de seguros: los terrenos y edificios, en el caso de una empresa no vigilada, que a los efectos de una compañía de seguros, se denominan predios urbanos edificados, se registran al costo de adquisición o de construcción, este costo de construcción incluye costos directos e indirectos, tales como, gastos de ingeniería, supervisión e impuestos; mientras que en el caso de una compañía de seguros, para reflejarlos en el balance estos predios urbanos edificados tienen que estar libres de hipotecas, enfiteusis y anticresis y su valor será el que determine un perito avaluador debidamente inscrito por ante el registro ad hoc que lleva la Sudeseg, además ese valor sólo se puede ajustar cada dos años.

De ante mano se puede decir que no existen dudas respecto a los ingresos y egresos de una aseguradora y al manejo de sus reservas y cuentas de capital, al menos en apariencia, pero si no fuere así el balance tendría que soportar la ardua inspección de un funcionario experto de la Sudeseg, la cual se realiza la menos una vez al año.

c.- Existen normas generales de protección a los asegurados, por ejemplo: las aseguradoras no pueden otorgar directa ni indirectamente prestamos a sus accionistas, directivos, filiales o personal ejecutivo.

Quiza la razón es la misma que gira entorno al origen de la intervención del Estado, que el dinero que manejan las aseguradoras son de los asegurados.

d.- Las primas que cobran las empresas de seguros y las reservas que con ellas se  constituyen: matemáticas, para riesgos en curso y de siniestros y prestaciones pendientes de pago.

Las últimas se constituyen al momento en que se recibe el aviso de que ha ocurrido un siniestro y se van ajustando en la medida en que se sepa realmente el valor de la pérdida.

No se tiene noticias que estas empresas no vigiladas constituyan algún tipo de reservas y menos las reservas que se prevén para las empresas de seguros.

Los fondos de las reservas no pueden ser invertidos en las colocaciones que se les ocurra a las aseguradoras sino que estas colocaciones tienen que ser en rubros de alta seguridad, de allí que la propia LESR indique de forma obligatoria el tipo de colocaciones en las cuales tales fondos pueden estar representados y sus porcentajes.

Mas aún la Sudeseg monitorea mensualmente lo que se llama el índice de cobertura (que los porcentajes de inversión en lo rubros indicados en la Ley se cumpla) la representación de las reservas técnicas, cuando una empresa no tenga constituida adecuadamente las reservas o debidamente representadas, está sujeta a una sanción y en el peor de los casos a una inspección permanente o a una intervención por parte de la Sudeseg.

En los casos de inspección permanente, un funcionario de la Sudeseg se constituirá como su nombre lo indica de forma “permanente” en la aseguradora para vigilar de cerca y directamente la operación de la misma, si la situación no se corrige la Sudeseg intervendrá a la aseguradora de que se trate y si los accionistas no logran corregir la situación de déficit de reservas, la aseguradora sería liquidada.

Todas estas alternativas de protección a los intereses de los asegurados y demás consumidores de seguros, no se observan que ocurran en estas llamadas empresas que suscriben inadecuadamente pólizas de seguros, empresas no vigiladas.

4.- Del reaseguro y coaseguro[2]

Se dice que el seguro en una forma para distribuir los riesgos o dispersar las potenciales pérdidas económicas entre un gran número de personas expuestas a soportarlas y el asegurador hace las veces de administrador de las cuotas que se cobran para soportar dichas pérdidas mediante la creación de unos fondos que él manejará, para pagar las reclamaciones.

Obviamente las aseguradoras son expertas en la determinación de las cuotas necesarias para constituir los fondos para pagar las pérdidas y también son expertas en la administración de dichos fondos.

Las compañías de seguros pudieran no tener éxitos por variadas circunstancias y quizás la más importante es el aumento del valor de los siniestros.

De allí la razón del reaseguro para brindar protección en los casos en que los siniestros aumenten de forma imprevista, las causas podrían ser: se presentaron siniestros no previstos o sus consecuencias fueron mayores a las estimadas.

En esos casos el aumento significativo de manera fortuita de los siniestros pueden poner en peligro la capacidad de suscripción de la aseguradora y ello lo protege el reasegurador.

Se puede decir que así como el asegurado busca en la compañía de seguros protegerse de las pérdidas graves que pueda sufrir, la compañía de seguros también se protege con el reasegurador de las pérdidas graves que pueda sufrir ella por desviaciones en los siniestros o en la magnitud de estos.

El coaseguro por su parte constituye también una forma de dispersar los riesgos pero entre varias compañías de seguros y por decisión del asegurado.

Estas formas de dispersar los riesgos y en especial el reaseguro, es una de las grandes fortalezas del negocio asegurador que permite que se asuman grandes sumas aseguradas que son soportadas por distintos reaseguradoras nacionales e internacionales.

Como se puede deducir estas grandes fortalezas no existen respecto de las compañías que otorgan inadecuadamente cobertura de seguros.

5.- Registro mercantil y modificaciones a los estatutos sociales.

Por disposición expresa del artículo 71 LESR (1994), las empresas de seguros necesitan de la autorización de la Sudeseg para poder realizar modificaciones a sus documentos constitutivo y estatutos.

De modo que cada vez que se aumente el capital o se amplíe o restrinja la administración de la compañía, por ejemplo, se requiere de la aprobación previa, antes de insertar tal modificación en el Registro Mercantil, del visto bueno de la Sudeseg.

Por práctica de mercado cada vez que se realiza una asamblea general u extraordinaria, dicha acta se envía previamente a la Sudeseg para su revisión, visto bueno y aprobación, para luego ser insertada en el Registro Mercantil correspondiente, tal situación le permite al Órgano fiscalizador estar enterado del manejo y operaciones importantes de las aseguradoras y de hecho podría poner objeciones a una decisión tomada por los accionistas.

Como sabemos en el caso de las empresas no vigiladas estos supuestos no se dan, debido a que no existe ente alguno del Estado que las fiscalice, vigile y controle.

Por otra parte en los propios estatutos sociales de una aseguradora se prevé expresamente, porque la Sudeseg lo exige así, aunque no está expresamente indicado en la LESR (1994), como si lo está en la LESR (2001) suspendida, cada vez que se convoque a una asamblea debe invitarse a la Sudeseg con cinco (05) días de antelación a la celebración de la misma, esta invitación podría ser aceptada y en consecuencia podría asistir un funcionario designado a la celebración de la asamblea respectiva.

6.- Legitimación de capitales

Cabria preguntarse, ¿por qué los entes del mercado asegurador, deben colaborar activamente con las autoridades en la prevención del delito de legitimación de capitales?.

La respuesta la conseguimos de la lectura del Articulo 37 de Ley Orgánica sobre Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas, el cual prevé: “…Las personas naturales con cargos directivos, gerenciales o administrativos, tales como presidente, vicepresidente, director, gerente, secretario, administrador, funcionarios, ejecutivos o empleados, o cualquier otro que obre en representación de los mismos, de responsabilidad directa en las oficinas de las instituciones u organismos, tales como:...compañías de seguros o de corretaje de seguros... que de alguna manera participen, controlen, reciban, custodien o administren haberes,  valores, diversos bienes, o productos provenientes de cualesquiera de las actividades o acciones ilícitas citadas en los numerales 1 y 2 de este artículo (37), serán considerados cooperadores inmediatos e incurrirán en la pena correspondiente ( 15/25 años) al hecho perpetrado establecida en este artículo…”.

Finalmente la norma establece: “…Las personas jurídicas serán sancionadas con multas que podrán ascender hasta el valor de todos sus capitales, bienes y haberes, y no podrán en ningún caso, ser menores al valor de los capitales, bienes o haberes objeto de las operaciones de legitimación de capitales. Los capitales, bienes o haberes objeto del delito serán decomisados…”.

Por la anteriores previsiones la Sudeseg tuvo que sancionar inicialmente en el año 1999, las normas para que tanto las compañías de seguros como el personal que las administra, tomasen las previsiones y justificasen a su vez que están colaborando para evitar la legitimación de capitales provenientes de hechos ilícitos.

Los procedimientos de control para prevenir, controlar y fiscalizar las operaciones de legitimación de capitales, los podemos resumir en: (i) La identificación plena del cliente; (ii)La conformación y conservación de los registros del cliente; (iii)Reportar operaciones sospechosas; (iv) reportar Operaciones In-Sistemático; y (v) Programas de Adiestramiento.

Ciertamente las normas iniciales y las reformas antes del año 2004, estaban referidas a la regulación de las mencionadas etapas y a la comprobación de que efectivamente los entes regulados del sector estaban cumpliendo con ellas.

Recientemente fueron modificadas las normas y establecen con mayor rigor la obligatoriedad de las empresas de seguros de llevar un departamento aparte que realmente cumpla con todas las fases para evitar la legitimación de capitales e informar oportunamente de  operaciones sospechosas.

Obviamente todo lo dicho no funciona para las empresas no vigiladas que realizan operaciones de seguros, con las implicaciones delicadas que ello podrían significar en determinados casos.



[1] Quintana E. Las Entidades de Seguros Solidario. Una realidad centenaria de cara al siglo XXI. Derecho de Seguros. Homenaje de la Asociación Argentina de Derecho de Seguros al profesor doctor Juan Carlos Felix Morandi.
[2] Conceptos básicos

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